Consolación
Tesalonicenses I 5: 4,28 “Mas vosotros, hermanos, no vivís en las tinieblas para que ese día os sorprenda como un ladrón. Porque todos vosotros sois hijos de la luz e hijos del día. No lo somos de la noche ni de las tinieblas. Así pues, no durmamos como los otros, sino vigilemos y permanezcamos en estado de alerta. Porque los que duermen, de noche duermen, y los que se embriagan, de noche se embriagan. Nosotros, sin embargo, que somos del día, permanezcamos en estado de alerta, revestidos de la coraza de la fe y de la caridad, y del yelmo de la esperanza en la salvación. Pues Dios no nos ha destinado a la ira sino a la posesión de la salvación por Jesucristo, nuestro Señor, quien murió por nosotros, para que, ya vivos ya muertos, vivamos juntamente con él. Por esto, consolaos mutuamente y edificaos unos a otros, como ya lo hacéis. Os suplicamos, hermanos, que tengáis consideración con aquellos que trabajan entre vosotros, que os presiden en el Señor y os amonest...